Reino de Adalaria
Política:
El régimen político de Adalaria es complicado, pues, aunque conserva su condición de reino, no hay Rey desde hace medio siglo (en el momento del inicio de la campaña). El reino, a efectos prácticos, se ha dividido en dos partes. La parte Este, que hace frontera con las tierras de los orcos con su capital en Srila; y la parte oeste y sur, que desde la frontera con las Tierras de paz ocupa la mayor parte del territorio, con capital en Baamur (aunque la mayor parte de las instituciones del estado permanecen en Baevine, la antigua capital real. Las competencias del estado son divididas entre la Orden Jurada de Bahamut en el oeste y el sur y el gobierno de la ciudad de Srila, ciudad que desde hacía generaciones gozaba de privilegios, en el este.
Historia:
A menudo se habla de que Adalaria es el reino con mayor riqueza arqueológica, pues, en las montañas al norte de la región se conservan algunas de las construcciones de las civilizaciones olvidadas del pasado, que datan de antes de la creación del primer reino de los hombres en la tercera edad.
Los historiadores difieren en qué tipo de cultura pudo crear algo así, pues, aunque desde luego hay una clara similitud artística con los primeros hombres, hay otra influencia que muchos atribuyen a una raza élfica arcaica.
Fuera como fuere, los elfos se retiraron de el resto de regiones a los bosques a mediados de la segunda edad, de acuerdo a sus propios cantares, y Adalaria pasó a ser un territorio humano (aunque nunca limitó la presencia de otros seres). Los más antiguos cantares de este reino hablan de épicas batallas contra todo tipo de peligros, con multitud de héroes. El más tardío de todos los cantares narra el origen de la monarquía. Dependiendo de la versión, el rey fue nombrado por un consejo de ancianos para que salvase al reino de su mal soberano o fue el mismo Bahamut quien otorgó al rey su poder para que se uniese a él en una gran guerra. Como sea, durante las generaciones siguientes sus herederos reclamaron el trono por derecho e hicieron un enorme número de alianzas con la nobleza de la zona para, poco a poco, absorber a las pequeñas casas nobles bajo una corona unificada. En este proceso también se unió a la nobleza élfica, mezclando ambas sangres en un linaje que concentró todos esos títulos nobiliarios en el rey Aerendil el Bueno, último monarca.
Su gobierno duró más de doscientos años, muriendo en la más avanzada vejez. Trajo una enorme prosperidad a las tierras del norte gracias principalmente a dos grandes decisiones. La primera fue delegar la justicia en manos de una orden religiosa, imitando el modelo seguido en las Tierras de Paz. No obstante, no fue en la Orden del León de Mordian sino en la orden de los caballeros del Dragón, seguidores de Bahamut que eran muy populares en esta tierra, y que se rebautizó como Orden Jurada de Bahamut. Por otra parte, sumó a Adalaria al pacto de la política gremial de las Tierras de Paz con una única condición: No podría crearse ningún gremio de carácter marcial si no era bajo su control. De este modo se trató de crear algo así como un "gremio de guerreros, mercenarios, caballeros y aventureros", tarea a cargo de la cual puso al segundo hombre más noble del reino, heredero de el único título que la corona no incorporaba y legítimo poseedor de al menos una quinta parte del territorio del reino. Este hombre ha pasado a la posteridad con el sobrenombre de "El Príncipe".
Creó la ciudad de Srila como un santuario para todas estas compañías de guerreros, a las que dotó de enormes privilegios dentro del reino empleando su condición de hombre más influyente tras el rey, aunque esto le enfrentó al Capitán de la Orden Jurada de Bahamut. Creó bajo su control una de las más poderosas órdenes militares de todos los reinos: La Compañía de las rosas invernales.
Tras la muerte del rey, la princesa se disponía a heredar la corona y el trono. De acuerdo a la tradición de Adalaria, debían pasar nueve meses antes de ser coronada, en los cuales desposó al príncipe unificando al fin todo el reino bajo unos mismos soberanos (si bien el clero y las compañías militares tenían privilegios).
Creó la ciudad de Srila como un santuario para todas estas compañías de guerreros, a las que dotó de enormes privilegios dentro del reino empleando su condición de hombre más influyente tras el rey, aunque esto le enfrentó al Capitán de la Orden Jurada de Bahamut. Creó bajo su control una de las más poderosas órdenes militares de todos los reinos: La Compañía de las rosas invernales.
Tras la muerte del rey, la princesa se disponía a heredar la corona y el trono. De acuerdo a la tradición de Adalaria, debían pasar nueve meses antes de ser coronada, en los cuales desposó al príncipe unificando al fin todo el reino bajo unos mismos soberanos (si bien el clero y las compañías militares tenían privilegios).
La popularidad de los nuevos futuros monarcas era incuestionable, y el pueblo aguardaba ansioso la coronación, celebrando enormes manifestaciones y fiestas en honor a la futura reina y su marido. No obstante, poco antes de la coronación la princesa desapareció y en apenas dos días estalló una caótica guerra civil. En Baevine, donde los reyes residían, la Orden Jurada de Bahamut culpó al príncipe de asesinar a su esposa, pero este logró escapar cuando trataron de detenerlo. No obstante, en vez de regresar a Srila, desapareció, siendo avistado por última vez en uno de sus palacios al norte.
La Compañía de las rosas invernales, desde Scrila, reclamó el gobierno del reino bajo el mando de su nuevo capitán. No obstante, la Orden Jurada de Bahamut, que se había hecho con el gobierno de la capital, los acusó de rebeldes y atacó Srila en una sangrienta batalla. El bando de las rosas contaba con el apoyo del Imperio Orco y el Pacto de las escuelas de magia, mientras que la Orden de Bahamut tenía el apoyo de los ciudadanos locales y de la Orden del León. El conflicto acabó gracias a que las naciones externas implicadas fomentaron una solución diplomática.
La Compañía de las rosas invernales, desde Scrila, reclamó el gobierno del reino bajo el mando de su nuevo capitán. No obstante, la Orden Jurada de Bahamut, que se había hecho con el gobierno de la capital, los acusó de rebeldes y atacó Srila en una sangrienta batalla. El bando de las rosas contaba con el apoyo del Imperio Orco y el Pacto de las escuelas de magia, mientras que la Orden de Bahamut tenía el apoyo de los ciudadanos locales y de la Orden del León. El conflicto acabó gracias a que las naciones externas implicadas fomentaron una solución diplomática.
En la ciudad de Cathidras se alcanzó por fin un pacto de paz, y desde entonces esta ciudad se convirtió en la sede de una larga serie de negociaciones que concluyó con el actual método de gobierno.
Economía:
En las frías tierras del norte los humildes campesinos apenas son capaces de cultivar aquello necesario para su subsistencia. No obstante, el reino goza de gran prosperidad económica debido a la concentración de familias de alta cuna, que acumulan en Adalaria el dinero conseguido en otras tierras; y las compañías de combatientes de Srila, que no solo es la segunda ciudad más grande de los Reinos sino que también una de las más económicamente productivas, pues, a ella llegan mucho dinero como pago por los trabajos y, aparte de las propias compañías, solo residen artesanos y comerciantes que las suministran.
Sociedad:
Predomina la población humana, aunque entre las compañías de guerreros, mercenarios y aventureros hay todo tipo de razas y clases sociales.
No hay mucha pobreza y, como el estado se financia por si mismo, estos pocos pueden vivir tranquilamente sin grandes impuestos. La proporción de nobleza es mucho más elevada que en otras regiones, y estos suelen ser grandes propietarios que, a menudo, financian su condición con sus negocios en las Tierras de Paz.
Ciudades:
-Baevine
Ciudad ancestral en la que la nobleza habitaba, de origen desconocido y elaborada arquitectura. Una de las ciudades más antiguas de Los Reinos, que se erige sobre la falda de la montaña, canalizando entre sus torres las aguas del río Liris, uno de los más importantes de la región.
La ciudad entera es de piedra labrada, sus puentes y torres fascinan a todo aquel que la ve, así como las cristalinas aguas gélidas que fluyen por sus calles.
En la parte inferior de la ciudad se sitúan los barrios bajos, donde residen los más pobres y se sitúan la mayoría de mercados y comerciantes. Después, un laberíntico sistema de calles y puentes asciende lentamente y de forma irregular hasta las altas torres y palacios. Corona la ciudad el patio del palacio real, que une las dos partes que componen el colosal complejo palaciego de la antigua nobleza, que atraviesa todos los niveles de la ciudad.
Suele decirse que, por el frío y las escaleras, los habitantes de esta ciudad se mantienen en forma y viven más tiempo que en otras partes, aunque no falta quien atribuye este hecho únicamente a su mejor condición social y relajado estilo de vida. Como sea, no son pocos los que invierten enormes cantidades de dinero en mudarse a esta urbe para sus últimos días, y muchos son los poetas que cantan a la belleza de sus calles y la feliz vida que allí tuvieron.

-Baamur
Pequeño asentamiento famoso por el Gran Templo de Bahamut, el mayor dedicado a esta deidad que es además sede de la Orden Jurada de Bahamut.
Se sitúa en un valle que, si se continúa más allá de Baamur, se une al valle por el cual fluye el Liris y sobre el que se edifica la ciudad de Baevine. Esto hace pensar que originalmente un afluente de ese río erosionó estas tierras, pero, de ser así, ese río se congeló bajo toda la nieve que hoy en día recubre este territorio. La piedra de la ciudad es apenas visible entre la nieve.
En esta ciudad apenas hay edificios, apenas algunas casas habitadas por artesanos y comerciantes que se sitúan a los pies del templo del cual dependen. Este templo de colosales dimensiones es una ciudad en si mismo, con cantidad de clérigos viviendo en su interior que dedican culto al dios y al mismo tiempo acoge en su interior a la Orden Jurada de Bahamut, que entrena a sus discípulos en este complejo. La mayoría de los espacios interiores no son accesibles para los viajeros, pero, los peregrinos que llegan a este templo quedan fascinados por sus edificios y vidrieras.
El origen de este templo es desconocido, aunque claramente distinto al de Baevine y Oriandale, lo que pone en duda que sea de construcción humana. Algunos hablan de elfos y otros atribuyen su creación al mismo Bahamut, lo que explicaría sus esculturas, grabados y vidrieras.
-Srila
La ciudad de los aventureros, sede de la mayoría de compañías militares de Los Reinos, que fue fundada por el Príncipe y hoy en día es gobernada por las dos compañías más importantes a las que se delegó el gobierno tras la guerra y el acuerdo de paz.
La Compañía de las rosas invernales fue fundada por el mismo príncipe y es una de las más prestigiosa y elitista de la región. Si bien sus miembros no son tan activos como en otras compañías, sus elevadas tarifas y contactos influyentes hacen que los contratos de mayor peso y relevancia (y por tanto mejor pagados) acaben en sus manos. Aparte, entre sus filas hay una enorme cantidad de eruditos y es conocido su gran gusto por la historia y la astronomía, que celebran con una fiesta anual que a la que es invitada la alta sociedad. No obstante, aunque originariamente se tratase de una compañía, hoy en día (en la fecha del inicio de la campaña) está demasiado politizada y sus miembros apenas aceptan contratos sino que se resignan al ejercicio de su labor bajo las órdenes de su líder, aunque cuentan con un gran número de compañías menores allegadas que pagan grandes honorarios por aceptar los contratos que ellos rechazan. El blasón de la compañía es una rosa (verde y roja o bien toda ella dorada) sobre un fondo azul oscuro.
La Compañía del roble solitario es, sin duda, una de las más prestigiosas y reputadas compañías de Los Reinos que, si bien ahora ostenta una elevada posición, es de origen humilde. Al contrario que en la compañía de las rosas, no hay un único líder sino que hay cuatro grandes maestres que, elegidos por diversos motivos, componen el consejo que habla en nombre de la compañía. Muchos son aquellos que, guiados por las gloriosas leyendas de sus gestas, quieren unirse a esta compañía, no obstante muy pocos son aceptados dadas sus difíciles pruebas de acceso. No obstante, esta compañía siempre facilita las cosas a los aventureros y a aquellos rechazados suele recomendarlos, según sus habilidades, a alguna de las muchas compañías aliadas a las que también ceden los contratos que ellos no pueden cumplir. El blasón de la compañía es un roble (dorado o amarillo) sobre un fondo con tres franjas de colores verde claro y verde oscuro.
Ambas compañías se sitúan en el castillo central de la ciudad, con una estructura paralela, es decir, dos torres completamente idénticas, que se unen en un patio superior.
En el resto del territorio de la ciudad se suceden las sedes del resto de compañías así como las residencias y negocios de los artesanos y comerciantes que las suministran.
-Cathidras
Una pequeña ciudad cerca de la frontera con las Tierras de Paz a orillas del río Adaris, que únicamente destaca por el palacio basilical, en el que se llevaron a cabo las negociaciones de paz hace años y hoy en día se reúnen los representantes de la Orden Jurada de Bahamut, la Compañía de las rosas invernales, la Compañía del roble solitario y los embajadores del Imperio Orco, Erithiandel, Las Tierras de paz y La Asociación de escuelas de magia para discutir los aspectos más relevantes de la política (parte del acuerdo de paz). En estas cortes son convocados más de cuarenta miembros constituyentes con derecho a voto y unos cien a modo consultivo con derecho a voz, en función del tema, la sesión, y la aprobación de los anteriores.







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