Lamberdia


Reino de Lamberdia


Política:

Lamberdia es uno de los dos reinos humanos, cuyo gobierno recae en manos de la corona ostentada por la casa Brianditello desde hace siglos. El rey tiene poder absoluto sobre el territorio, y a él obedecen todos sus súbditos. De entre estos cabe destacar el papel de la alta nobleza, que compone los consejos y tribunales que legislan el reino, y el de los gobernadores, que gobiernan las ciudades y sus merindades de forma independiente, con el beneplácito del rey. Estos gobernadores pueden ser elegidos de entre la nobleza, el ejército o la alta burguesía, y son nombrados por el rey.

Historia:

Se cuenta que los primeros hombres libres se asentaron en esta tierra, emancipándose así del resto de razas. Antes incluso de que se formara el gran lago, los hombres dividieron esta tierra en cuatro reinos que luchaban entre sí, en la época antigua de la que hablan los cantares de gesta. También de esta época son los antiguos templos dedicados a Nukh que pueden encontrarse dispersos por el reino, característicos de la región. Fue mucho tiempo después cuando el héroe nacional Viarde, rey de Wriand y Tell, unificó a todos los reinos bajo su mandato para una gran guerra, creando así el reino de Lamberdia y la casa Brianditello. Dice la leyenda que la antigua fortaleza de Oriandale, el edificio más antiguo de su ciudadela, fue construido durante su reinado, y que el gran rey descansa en sus catacumbas.

Economía:


Su economía se basa en el cultivo de cereal en la llanura situada entre Stawnfell y Oriandale, en la pesca en el Lago Méril -el más grande documentado en todo el mundo- y el comercio con las Tierras de Paz, bien a través del río o atravesando los bosques del sur de la región.

Sociedad:

La población es mayoritariamente humana, y pocos extranjeros tratan de mudarse a este reino. La mayoría de gente que se adentra en este territorio únicamente está de paso o viene por negocios, y es raro que se asienten en un reino tan decadente.
Pese a la riqueza de las clases acomodadas, existe una enorme desigualdad entre estas y el resto de la población, que es asolada por la pobreza y constantes hambrunas. La nobleza se concentra en las montañas y la gente de los pueblos subsiste por sus propios medios, pero en las ciudades situadas en la costa del lago una población cada vez más empobrecida se agrupa en los barrios pobres, contrastando enormemente con la floreciente burguesía que aprovecha la poca competencia comercial para obtener enormes beneficios.

Actualidad:


La debilidad del reino por la enorme crisis económica en la que está inmerso y el desamparo de la mayor parte del territorio ha pasado factura. El Imperio Orco inició el año anterior (al inicio de la campaña) una conquista del territorio desde el norte. Oriandale, la capital, fue sitiada tan solo dos meses después. En el otoño ya habían ocupado toda la llanura y se disponían a sitiar Stawnfell. De forma paralela, otra de sus legiones avanzó por el oeste en dirección a Silburg, pero fue derrotada en los bosques y tuvo que retirarse a las montañas, cortando la comunicación entre los reinos humanos y desencadenando una incesante guerra de guerrillas entre por el control del bosque y del río. La desintegración del ejército y concentración de tropas en el norte, para hacer frente a los orcos, los bandidos han aparecido en los bosques del sur. Allí, sin nadie que los detenga, asaltan las carabanas que se envían desde las Tierras de Paz, cargadas con los alimentos y suministros necesarios en las ciudades. El castillo de Cárcaras, el último bastión antes de Stawnfell (situado en la más cercana de las montañas al este), resistió los ataques orcos hasta finales del otoño, cuando el invierno obligó a los invasores a quedarse allí acampados. Esta estación ha proporcionado un breve respiro a los hombres en sus territorios no conquistados, pero con la principal fuente de alimento arrasada por la guerra, la llegada masiva a las ciudades de campesinos y exiliados en busca de protección y un ejército compuesto principalmente de milicia, reclutados en el invierno, el futuro no se muestra prometedor para el reino de Lamberdia.

Ciudades

-Oriandale


El antiguo hogar de la nobleza, esta amurallada ciudad se alza en la falda de una colina con exuberantes torres que reflejan la grandeza y gloria del pasado. En el corazón de la ciudad, el complejo palaciego de los Brianditello se compone y rodea de la más refinadas obras de arquitectura humana, albergando en una de sus cámaras el real trono de Lamberdia. 
Si bien en un primer momento sus habitantes se encerraron tras sus poderosos muros, finalmente acabaron cediendo ante los orcos cuando el alimento empezó a escasear. Por medio de reuniones clandestinas y acuerdos ilícitos, los nobles llegaron a un acuerdo y permitieron entrar a los orcos a cambio de mantener ciertos privilegios durante la ocupación. La familia real fue arrinconada y, tras un desesperado pacto, permanecen prisioneros en el más alto de sus palacios.

-Silburg


Un pequeño asentamiento sin demasiada importancia antes de la guerra, famoso por sus cazadores que proveían a toda Lamberdia de pieles y carne de los bosques al norte de la ciudad. No obstante, tras la rendición de Oriadale, la gente de la zona se alió con una columna de militares que habían huido de la dominación orca de la capital y juntos formaron el mayor frente de resistencia a la invasión orca. Mezclando las tácticas y experiencia militar de los caballeros de la corte con el conocimiento del terreno y las estrategias de caza de los aldeanos de Silburg, este improvisado ejército ha impedido el avance de los orcos por el oeste, dando muerte a muchos de ellos en la profundidad del bosque.

-Riene


Una ciudad peculiar, famosa por sus canales y sus delincuentes. Toda la posible riqueza comercial de Lamberdia pasa por Riene, dado su estratégico emplazamiento entre el lago Méril y el río navegable que parte de sus aguas hacia la costa de las Tierras de Paz. Sin duda, la fluvial es la más rápida de la vías de exportación, y los comerciantes han sabido sacarle partido. No obstante, gracias a los enormes privilegios de los gremios y a la corrupción de los gobernadores de la ciudad, la delincuencia ha prosperado hasta actuar abiertamente a plena luz del día con total impunidad. El dinero y los negocios lo son todo en esta ciudad sin honor, donde los llamados "príncipes" ya han anunciado que, si sus compatriotas no logran detener a los orcos, huirán a las tierras de paz quemando la ciudad tras de si.

-Stawnfell

La segunda ciudad más importante de la región. Un asentamiento en la desembocadura del río al que se erige sobre una colina rocosa en la desembocadura. En la parte alta de la ciudad los más ricos han construido sus casas, con vistas los más privilegiados al acantilado que da al lago. Según se desciende por la loma las calidades se van empobreciendo, hasta llegar al mercado y el puerto. Al rededor de estos los cochambrosos barrios bajos apilan casas en el recinto amurallado de calles pantanosas, preferible al cenagal que se forma extra muros por el lodo de la desembocadura y que hace a los más pobres lidiar con inundaciones y accidentes constantes. En medio de la desembocadura, una roca se alza partiendo la corriente del río, y sobre ella se sitúa el castillo que funciona como cárcel y cuartel de la guardia, y que se construyó con intención de proporcionar una defensa total al puerto ante un posible ataque por el lago.
En tiempos de prosperidad era el puerto que comunicaba la llanura y Oriandale con el resto de ciudades del lago. Por su mercado fluían los productos y el dinero, pero ahora es una triste lonja donde los más pobres se pelean por restos de pescado. Esta ciudad ha sufrido más que ninguna el peso de la guerra, por medio de una enorme ola de refugiados que han viajado a la ciudad. Los más afortunados consiguieron un hogar dentro de los muros, el resto se refugia en precarios asentamientos en el cenagal que rodea la ciudad. Se ha levantado una empalizada rodeando dicho cenagal, como línea defensiva ante un posible ataque orco.

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